Los pies son unas de las zonas del cuerpo más castigadas y con más tendencia a sufrir dolencias ya que soportan todo el peso del cuerpo durante muchas horas del día, se encuentran encerrados en zapatos que a menudo les aprietan provocando callos, durezas, juanetes y uñas encarnadas. La mayor parte del tiempo han de soportar niveles altos de humedad debido a la sudoración, que pueden dar lugar a enfermedades por
hongos en los pies , tanto en piel como en las uñas. En verano, llega el contraste, con el exceso de calor y la falta de hidratación aparecen las dolorosas grietas en los talones, y con la temporada de piscinas los contagiosos papilomas (verrugas de los pies provocadas por virus).
Los pies absorben rápidamente los principios activos de los bálsamos, que pasan al torrente sanguíneo y se extienden por todo el cuerpo llegando en minutos a los rincones del cuerpo.
El aceite de Neem, es uno de los ingredientes de los bálsamos de pies más antiguos que se conocen. Procede de la India y se extrae del arbol de Neem (M. azadirachta indica). En la India este aceite es conocido como "la farmacia del pueblo". Tiene un fuerte aroma terroso muy característico. Se utiliza desde hace más de 4000 años. El aceite de Neem contiene ácidos grasos, que ayudan al crecimiento de las fibras de colágeno, además de favorecer la cicatrización de heridas y mantener la elasticidad de la piel. Además de éste, otros muchos ingredientes se utilizan en la composición del los bálsamos, a cada afección sus propios componentes específicos.
Denominado con un genérico “Foot Balm” ó “
Bálsamo de Pies”, encontramos una serie de productos de aplicación tópica, bien en forma de crema, bien en forma de gel, que se aplican en los pies y tienen distintas composiciones en función del problema a tratar.
Grietas:
Bálsamo con manteca de karité, aceite de oliva, semillas de lavanda y mirra. Es adecuado para las zonas en los que la sequedad causa estragos como
manos y pies. Las grietas en los talones y en las manos indican una deshidratación externa, propia de ambientes secos o muy fríos, en los que se necesita una hidratación profunda con base emoliente. Esta fórmula alivia el dolor, refresca y consigue hidratar la zona afectada. Para los casos más graves se recomienda aplicar justo antes de ir a dormir.
Callos:
Bálsamo con lanolina, urea, parafina y ácido cítrico. Con una base muy concentrada donde el humectante y el emoliente actúan de forma eficaz para ablandar las callosidades de los pies. La piel áspera, seca, de los pies de los enfermos de diabetes mejora rápidamente con esta fórmula.
Uñas encarnadas: Bálsamo con sales minerales. Se combina el
tratamiento con un exfoliante pédico, aceite y crema de Tea Tree.
Pies cansados: Bálsamo con romero, aloe, rosa mosqueta, aceites esenciales y parafina. Es un producto formulado especialmente para pies cansados y calientes, con propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.
Hongos: Bálsamo con carbonato de magnesio y óxido y estearato de zinc. Evita la maceración, el prurito y el desarrollo de
pie de atleta y ónocomicosis. Tiene propiedades secantes, germicidas y fungicidas.
Regenerador: Bálsamo con vitamina A palmitato. Es estimulante y reparador, y protector de la epidermis. Puede combinarse con rosa mosqueta para un mayor poder de regeneración.
Calambres: Bálsamo con aceite de enebro y aceite de sándalo. Se aplica con un suave masaje en la misma dirección de las fibras musculares.
Hay una serie de ingredientes que se utilizan en menor proporción, como la palmarosa orgánica, la semilla de zanahoria silvestre, incluso la cera de abeja, tienen varias propiedades que les hacen muy buenos para tratar afecciones como uñas quebradizas, eccemas, tiña, sarna, ect.
El
cuidado de los pies es el principio de la salud y la belleza. Un zapato cómodo, higiene diaria y protección contra la humedad nos garantizarán el bienestar de nuestros pies. No los descuidemos.
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