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Constituyen un grupo de glicoproteínas formadas por un núcleo proteico al que se encuentran unidos covalentemente un tipo especial de polisacáridos denominados glicosilaminoglicanos (GAG).
Estas macromoléculas tienen la capacidad de restaurar las células de la piel y de intensificar el metabolismo de los componentes del tejido conjuntivo. Esto se traduce en el mejoramiento de las funciones de la piel, sus propiedades y su aspecto fisiológico.
El desarrollo de los proteoglicanos dentro del tejido conjuntivo tiene una acción desinflamatoria y acelera los procesos de cicatrización. Además regulan el contenido acuoso del tejido conjuntivo y su capacidad de retención hídrica.
Todo ello se traduce, por tanto, en un aumento de la resistencia mecánica de la piel frente a golpes y fricciones, representando además una barrera contra la difusión de determinadas bacterias que pueden invadir los tejidos. Por otra parte, dada la capacidad que tienen estos poliazúcares de retener agua, absorben un volumen de ésta, hasta 1.000 veces superior al de PG, contribuyendo a la turgencia de la piel, así como su nutrición.
Algunos proteoglicanos se encuentran en las membranas de la frontera dermoepidérmica, otros se hallan junto a las membranas de las células dérmicas formando lo que se conoce como proteínas transmembrana y otros ocupan espacios intersticiales entre la trama de fibras que forman el "matrix" extracelular.
Con la edad el tamaño de los proteoglicanos decrece, en ello influye principalmente la exposición crónica a las radiaciones U.V., lo cual produce alteraciones evidentes en las fibras elásticas y de colágeno e incrementa la formación de cúmulos no funcionales de glicosaminoglicanos presentes en la dermis.
Con el fin de suplir ese decrecimiento de los proteoglicanos, existen en el mercado unas ampollas de uso tópico, que contienen proteoglicanos con ácido ascórbico y vitamina F en propilenglicol.
Dichas ampollas son utilizadas en el tratamiento de las arrugas de cara y cuello, procesos descamativos, sequedad cutánea, flacidez y en todas las manifestaciones del foto envejecimiento cutáneo. Su utilización diurna permite asociarlo con otros tratamientos específicos anti envejecimiento (ácido retinoico, alfa-hidroxiácidos, selenometionina, etc.). Las ampollas de proteoglicanos buscan mejorar y atenuar el envejecimiento cutáneo provocado por el paso del tiempo y la exposición solar, devolviendo a la piel, en un corto espacio de tiempo, el grado de hidratación normal, tersura, luminosidad, flexibilidad y firmeza. Además desaceleran el proceso de envejecimiento de la piel.
Para aplicar estas ampollas de uso tópico se recomienda: Limpiar y desengrasar bien la piel. Agitar la ampolla antes de su aplicación. Aplicar, diariamente el contenido de una ampolla sobre la cara y el cuello mediante un ligero masaje con las yemas de los dedos, insistiendo en las zonas más afectadas hasta su completa absorción. Si el contenido de una ampolla resulta excesivo, puede utilizarse para la hidratación de otras zonas corporales.
-Pasados 10 minutos de la aplicación, puede retirarse el exceso de líquido que no se haya absorbido con un algodón desmaquillador y aplicarse una crema de día o el maquillaje habitual.
-Se debe evitar el contacto con los ojos y mucosas, pues pueden resultar irritantes para estas zonas.
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