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Las contracturas suelen aparecer cuando uno o varios músculos del cuerpo han sido sometidos a un trabajo muy intenso o han estado doblados por mucho tiempo al punto de llegar a la fatiga, de tal manera que el músculo se endurece y no logra relajarse de manera natural. Como su nombre lo indica, el músculo se contrae.
Por lo general, las contracturas se dan cuando se han realizado entrenamientos excesivos, cargado pesos superiores al indicado, cuando se adoptan posturas inadecuadas y se permanece en ellas por largo tiempo, al no realizar un calentamiento adecuado antes de la practica deportiva, además de no realizar actividades físicas que estimulen los músculos, manejar altos niveles de estrés o tener alterado el sistema nervioso.
Realizar un calentamiento previo al ejercicio es vital para evitar las contracturas, en tal caso debe estar caracterizado por:
Activación de las articulaciones, tonificación del músculo mediante movimientos lentos que vayan progresando para que el ritmo cardiaco vaya aumentando paulatinamente. Realizar estiramientos en cada uno de los músculos, sobretodo en aquellos que van a ser mas esforzados durante el ejercicio.
El tiempo de calentamiento depende mucho de la intensidad y carga que va a tener el ejercicio que se va a realizar, se recomienda comenzar con un calentamiento general y posteriormente hacer énfasis en cada músculo del cuerpo.
Hay personas que le dedican al calentamiento poco menos de media hora y luego hacen jornadas de entrenamiento extenso, lo ideal es hacer un calentamiento tal que el ejercicio se torne fácil y no produzca enormes estados de fatiga, lesiones o contracturas.
Los masajes evitan las contracturas:
Mantener los músculos estimulados, flexibles y sin tensión es una de las formas más efectivas para prevenir las contracturas, para tal fin los masajes suelen ser una excelente recomendación. No obstante, éstos deben ser realizados por un experto ya que, mal realizados, pueden generar contracturas y ese no es el objetivo. Tipos de masajes para evitar contracturas:
Masajes de relajación: Utilizados principalmente para acabar con el estrés, las tensiones, traumas emocionales y fatiga. Con los masajes de relajación se mejora la circulación, los músculos se estimulan, se oxigenan los tejidos, el cuerpo recibe una sensación de descanso. Con éste se evitan las contracturas y se mantiene una buena salud mental. Se pueden realizar varias sesiones a la semana si la persona siente que esta propensa a contracturas lo cual se hace evidente cuando siente dolor en sus músculos y articulaciones debido a la quietud o a movimientos y posturas incorrectas.
Masajes terapéuticos: Aunque tiene mucha similitud con el masaje de relajación, esta clase de masaje es más específico, ya que se enfoca más en un área determinada, por tanto es recomendado para personas que manejan altos niveles de estrés o son muy sedentarias. El masaje terapéutico evita las contracturas, la osteoporosis y la artritis. Esta clase de masaje restablece el estado ideal de los músculos y les brinda mayor flexibilidad en el movimiento.
Masaje Deportivo: Como su nombre lo indica es el masaje ideal para deportistas antes y después del entrenamiento, para evitar las contracturas, preparar al deportista para la actividad física que va a realizar, evitar cualquier clase de lesión y eliminar toxinas, entre otros.
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