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El bailarín clásico Rudolf Xämät ulı Nuriev nació en la era de la Rusia comunista un 17 de marzo de 1938 en un núcleo familiar marxista. Rudolf Nureyev ha sido reconocido mundialmente como uno de los más grandes bailarines del siglo XX.
Aunque no pudo comenzar a estudiar ballet desde niño, participaba en algunas danzas folclóricas bashkirias, ya que la vida cultural soviética fue interrumpida por la segunda guerra mundial. A la edad de quince años ya se distinguía en muchos lugares por su estilo al bailar, sus movimientos, su agilidad y su expresión corporal. Entre 1955 y 1958 cuando comenzó a estudiar ballet en la escuela de ballet de Leningrado también incursionó en el Ballet Kirov en Leningrado convirtiéndose en su primer bailarín.
No obstante, a pesar de que se destacaba como bailarín y su talento era incomparable, su comportamiento, su carácter y su desenfrenada vida sexual preocupaban tanto a sus maestros como algunos de sus seguidores. Nureyev, pese a ser el bailarín ruso más destacado y de contar con el privilegio de viajar a la Unión Soviética, desobedeció las normas de su país en las cuales era preciso que quien se involucrara con extranjeros o estableciera algún contacto durante las presentaciones no podía volver a salir fuera del país.
Sin embargo, más adelante logró que se le permitiera seguir viajando pero finalmente no resistió la tentación de involucrarse con los extranjeros y un 17 de junio de 1961 en el aeropuerto de París, decidió no regresar a su natal Rusia. En adelante la carrera artística de Nureyev se multiplicaría y comenzaría a cosechar incalculables triunfos.
Fue el encargado de reemplazar al principal bailarín de Kirov, Konstantin Sergeyev. Compartió escenario con la bailarina británica Margot Fonteyn durante varios años, actuó con Nina Vyroubova en "La bella Durmiente", se puso a la tarea de reconstruir las coreografías de Marius Petipa dándole un singular toque personal a Don Quijote, el lago de los cisnes y otras tan importantes como La Bayadera.
Nureyev se nacionalizo en Austria en 1982 y fue por más de cinco años el director artístico del Ballet de la Ópera de París, posteriormente renunciaría a este cargo prefiriendo ser su coreógrafo principal. En los años 70, se dedicó a viajar por Estados Unidos con una reposición del musical de Broadway, “El rey y yo”.
En una de sus tantas giras conoció a Erik Bruhn, un bailarín diez años mayor que él. Con Bruhn comenzó la que sería su más popular relación sentimental. Bruhn estuvo unido a él por largo tiempo brindándole todo su apoyo y un amor incondicional, dado que la infidelidad y conocida promiscuidad de Nureyev hacían de ésta una relación complicada y enfermiza. Dentro de los muchos premios que recibió Nureyev en su vida artística se destaca los rangos de Chevalier de la Legion d’Honneur y el Commandeur des Arts et des Lettres en 1992 otorgado por Francia en 1988. A la edad de 55 años el talentoso y polémico Rudolf Nureyev moriría victima del SIDA, una enfermedad que durante años ha cobrado vidas de miles y miles de personas que se niegan a considerar esta enfermedad cuando tienen una vida sexual promiscua.
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