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A finales del siglo XIX, el doctor japonés Jigoro Kano había desarrollado un especial interés por el Jujitsu, lo que lo llevó a estudiar más a fondo este arte marcial. Finalmente en el año 1882 Kano logró recoger la esencia de las antiguas escuelas de Jujitsu junto a otras artes de lucha practicadas por ese entonces en Japón y las fusionó en una sola. Tal hecho marcó el nacimiento de la disciplina conocida como Judo. Posteriormente sería el propio Kano quien fundara la primera escuela de judo o Kodokan.
Ocho años después de su fundación, el judo contaba con una gran acogida en Japón, por lo que fue adoptado como deporte oficial y fue integrado a los programas de entrenamientos básicos de las fuerzas policiales. En el año 1956 se celebraron los primeros campeonatos de Judo del mundo en Tokio, y a partir de 1965 estos se celebran con una frecuencia de dos años.
La filosofía oriental del judo sostiene que debe hacerse un entrenamiento mental y físico para conseguir que la mente y el cuerpo estén en un estado de armonía y equilibrio. Su principio se centra en conseguir la máxima eficacia con el mínimo esfuerzo y su objetivo es derribar al oponente usando la fuerza del mismo, mediante técnicas de inmovilización, ahorcamientos y palancas.
También existen otras técnicas adicionales que incluyen golpes e inmovilizaciones de articulaciones. El lugar donde se lleva a cabo la práctica del Judo se conoce como Dojo y sobre él se ubican unas colchonetas para evitar lesiones o daños al caer.
La capacidad de sufrimiento es una característica de todos los luchadores o judokas. Deben tener además de buena condición física, gran flexibilidad, velocidad, rapidez de movimientos, poder de anticipación, aprovechamiento de la fuerza del contrario para desequilibrarlo, autocontrol personal y respeto por el contrario.
Las categorías en judo se dividen en grados Kyu (alumno) y Dan (maestro). El grado más alto posible es el décimo segundo Dan, conseguido solamente por Jigoro Kano, su creador. El más alto grado alcanzado posteriormente es el cinturón rojo, conseguido sólo por trece hombres de 10º Dan. Los colores del cinturón para los grados del Dan son: 1º al 5ºDan: negro; 6º al 8º Dan: rojo y blanco; 9º al 11º Dan: rojo; y 12º Dan: blanco. La vestimenta usada para la disciplina recibe el nombre de judogi, y con el cinturón (obi) forma el equipo personal necesario para poder practicarlo.
El judo sentó las bases para las artes marciales modernas niponas, tanto en sus objetivos como en los métodos de enseñanza. Su modalidad masculina se incorporó como deporte oficial en los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 1964 y la modalidad femenina se integró a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. En las pruebas olímpicas y campeonatos del mundo ha existido siempre una gran superioridad japonesa en las categorías masculinas, en cambio entre las mujeres, han sobresalidos las británicas, las latinoamericanas y españolas.
Con más de 10 millones de practicantes, el Judo es considerado por la Federación Internacional de Luchas Asociadas (FILA), como uno de los cuatro estilos principales de lucha competitiva de aficionados practicados hoy en día en todo el mundo.
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