El
Karate como muchos conocemos es una de las principales
artes marciales provenientes de oriente y de su cultura milenaria. Su nombre completo es
Karate – do y su origen puede ser seguido hasta la isla de Okinawa en el Japón en donde se originó una doctrina de lucha caracterizada por la autodefensa, más que el ataque – concepto básico en el resto de artes marciales –, pero siempre teniendo en cuenta que una buena defensa va de la mano con un excelente ataque.
Esta arte marcial tiene la singularidad que cualquier parte del cuerpo humano sirve como una arma de defensa y, claro, de posterior ataque defensivo o ataque preventivo. Aquí se puede apreciar que los luchadores o, como popularmente se conocen,
karatecas utilizan partes del cuerpo como el puño, la rodilla, el codo y las piernas como su principal elemento de protección tratando de evitar a toda costa un contacto totalmente directo con el contrincante que de no saber Karate puede acudir a otras
técnicas de lucha basadas en el contacto físico y el cuerpo a cuerpo.
Lo que más se rescata de este
deporte de contacto son sus vestimentas que aún, para el siglo XXI, sigue destacándose por ser el tradicional keikogi o karategi el cual consta de una pantalón largo y ancho, una chaqueta de manga larga e igualmente ancha y un cinturón u Obi que en su color identifica el nivel de fortaleza y preparación del guerrero o luchador. La vestimenta nos damos cuenta que generalmente es de color blanco pero en este caso, a diferencia del cinturón, el color de los pantalones y la chaqueta es algo completamente irrelevante.
Por parte del practicante de karate nunca existirá el ataque inicial, dentro de sus preceptos de lucha no se integra el concepto de abrir el combate, de buscar y promover el pleito. El karateca tiene la misión esencial de esperar a que su contrincante sea el encargado de hacer el primer ataque, en este punto empieza una lucha defensiva que utiliza fuertes ataques con el objetivo de respaldar una adecuada defensa. Posibilita la prevención anticipada de ser víctimas de un ataque destructivo por parte del enfrentado.
A pesar de ser un arte marcial milenario el karate sufrió a mitad del siglo XX un gran efecto de popularización mundial, esto debido gracias al boom de películas de artes marciales en donde se exponía esta práctica de forma recurrente de manera tal que el nombre de este tipo de lucha se convertiría en una palabra totalmente genérica para identificar cualquier tipo de arte marcial, por ejemplo
el judo , el
jiu jitsu ,
taekwondo , etc… De esta manera se convertiría en la forma de lucha oriental más popular del mundo.
Por último es importante rescatar que el karate más que un modo de defensa y de lucha es una técnica de interiorización en donde se adquiren virtudes tales como la paciencia, la concentración, el equilibrio, la resistencia, la agilidad, el óptimo control del cuerpo y la optimización del movimiento de las extremidades, este
deporte de contacto ofrece bastantes cualidades para ser un mejor ser humano cada día y tener tolerancia y respeto por la vida.