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En el desarrollo de la historia algunas actividades como las danzas han sido una gran fuente de entretenimiento y placer tanto para el practicante como para el observador, convirtiendo la danza en una de las actividades más interesantes y vistosas desde los comienzos de la historia hasta la actualidad, y más aún cuando esta práctica es una tan especial como la danza oriental.
La danza oriental o danza del vientre como es conocida actualmente, se basa en crear un baile, enfocando el movimiento en el centro del cuerpo (cadera y vientre) para crear un ambiente de sensualidad, que se ve favorecido por lo atuendos utilizados en esta práctica.
Como todas las disciplinas las danzas orientales poseen un atuendo especial; que consta de:
• Velo: este es hecho de una tela de tipo semi-transparente, que cubre una parte de la cara. • Sujetador: se basa en un sujetador convencional adornado con telas y elementos representativos orientales. • Cinturón: este es parte importante del atuendo de una bailarina, pues en la cadera es donde residen todos los movimientos del cuerpo; por lo general este es decorado con elementos orientales que cuelgan del mismo. • Falda o pantalón: estos elementos pueden estar decorados con dibujos alusivos a la cultura oriental.
La danza oriental comienza su desarrollo en el año 3500 a.c en el antiguo Egipto, donde esta práctica surgió como la principal fuente de entretenimiento para los faraones y sus hijos; aunque también se han encontrado indicios que esta práctica se hacia delante de las estatuas de los dioses, con el fin que las peticiones del faraón fueran escuchadas.
Tiempo después la llegada de los árabes y turcos provoco que la danza saliera de Egipto con sus mujeres, ya que estas al ser hermosas y sensuales por lo general eran comercializadas, especialmente entre aquellos que poseían vienes, los cuales su principal pasatiempo en esta época fue la colección de mujeres para formar los tan conocidos harenes, esta actividad provoco que la danza oriental expandiera su práctica por todo Asia.
Ya para la edad media las danzas orientales eran una de las prácticas más convencionales en toda Europa y Asia, que servia para entretener personas tanto de la realeza como del común.
Para la actualidad la danza oriental se muestra como un género muy cambiante, pues esta adquiere constantemente nuevos estilos, aunque es bueno resaltar que la base de la danza oriental sigue siendo la misma de la antigüedad.
Por otro lado, la danza oriental también puede favorecer varios aspectos físicos como el fortalecimiento de los músculos de la parte media y baja del cuerpo, siendo a su vez un elemento de gran ayuda en la perdida de peso; pero las ventajas de esta práctica también son internas, pues ayudan significativamente el sistema circulatorio y cardiovascular, ya que es una práctica aeróbica, sin comentar que es una gran fuente de eliminación de factores mentales como el estrés y las tenciones.
Dado lo anterior queda demostrado que la práctica del la danza oriental es de gran utilidad, no solo como elemento de entretenimiento, sino también como un excelente y singular método para alcanzar el estado físico que deseamos.
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