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Existen técnicas, métodos, consejos y prácticas asociadas al entrenamiento mental que contribuyen a que los deportistas tengan un mejor rendimiento y logren el equilibrio entre mente y cuerpo.
El deportista y su entrenador no deben estar interesados única y exclusivamente en el desempeño profesional. El pensamiento, la imaginación, la forma de reaccionar, el control de la ansiedad, el manejo del estrés, la concentración, entre otros, son estados del ser que no se logran con la simple actividad física y que son necesarios para lograr mejores resultados.
La revista Psicodeporte menciona que alrededor de 1960 los psicólogos del deporte comenzaron a estudiar con más interés y exactitud el tema del entrenamiento mental para los deportistas, encontrando en ello un valor significativo previo y posterior al ejercicio.
El entrenamiento mental consiste en tomar un cierto tiempo para relajar la mente, concentrarse, interiorizar el ejercicio que ha de realizarse, creer en sí mismo, en sus capacidades, liberarse de todos los temores, focalizar las energías de forma positiva, creyendo que está en capacidad de ser el mejor y que cada día optimizará mucho mas su actividad porque está en completa sincronía, lo interno con lo externo.
Cuando se habla de interiorizar el ejercicio se toca el eje central del entrenamiento mental, porque la base de éste radica en poder lograr, sin moverse, la realización de la acción posterior, o en caso de hacerse al final, de la tarea que ya tuvo lugar. Es como un viaje imaginario en el que la persona se ve así misma y es consciente de cada movimiento, de la frecuencia, la intensidad, la carga, la flexibilidad, de todo lo que emplea y participa de su ejercicio.
El ambiente en el que se realiza es importantísimo, en la medida que puede contribuir o estropear la terapia. Trascendental el silencio, el aire y el espacio.
Los deportistas pueden hacer este entrenamiento sin la ayuda del entrenador o de un psicólogo, pero lo ideal es que si apenas están comenzando a hacerlo estén guiados por uno de ellos. Tanto para deporte individual como de grupo.
Un buen entrenamiento sea físico o mental tiene un proceso, en este caso los pasos a seguir son esencialmente:
Reconocer con anticipación cuales son las áreas en las que se necesita más trabajo, por ejemplo si algunos miembros del cuerpo están tensionados, enfatizar en su relajación. En el caso de tener temores o ansiedad, concentrarse en la superación de éstos.
Con base en lo anterior se define el enfoque y se comienza a realizar el entrenamiento. Inicialmente se maneja la parte mental, posteriormente se recomienda la relajación del cuerpo en manos de un experto (por lo general se hace un masaje relajante pero si hay algún tipo de tensión muscular significativa se procede con un masaje terapéutico). Finalmente se procede a la visualización, para esta instancia, se debe contar con la guía del entrenador o psicólogo, se pone al deportista en situaciones en las que genere su reacción y se puedan medir sus respuestas.
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