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Este método curativo que utiliza el agua de mar como terapia, fue desarrollado por el científico francés René Quinton a finales del siglo XIX. De acuerdo con sus investigaciones, los organismos propios de la vida animal son verdaderos acuarios marinos en los que las células que los constituyen, continúan viviendo en las mismas condiciones en las que se encontraba la célula primitiva. Para comprobar esto, Quinton realizó varios experimentos que a la vez dejaron ver cómo los glóbulos blancos sobrevivían perfectamente en el agua de mar, lo cual, hasta la fecha, no se ha podido lograr en ningún otro tipo de medio, ni siquiera con el suero. El científico también experimentó con perros desangrados. Lo que hizo fue reemplazar con agua marina la sangre de los animales y el resultado fue su completa recuperación y mejoría. Posteriormente, en 1905, estos experimentos se llevaron a cabo en humanos: un par de bebés desahuciados fueron inyectados con agua de mar isotónica y pocas horas después, recobraron peso y a los dos días estaban en perfecto estado de salud.
Estos resultados tan efectivos y maravillosos, llevaron a Quinton a crear una serie de instituciones sanitarias, a las que se les dio el nombre de Dispensarios Marinos, donde se podía inyectar a las personas enfermas agua de mar. En estos dispensarios marinos se trataba prácticamente cualquier enfermedad. Allí el científico pudo dirigir sus terapias personalmente y en condiciones muy precisas de higiene y alimentación. El éxito de estas instituciones fue muy grande y su número empezó a incrementar, por lo que Quinton alcanzó gran renombre mundial. Lo novedoso de estos dispensarios, aparte de aplicar el agua de mar isotónica como tratamiento, era que permitían el contacto permanente y sin restricciones del enfermo con sus parientes, y en cuanto a la alimentación, allí se empleaba el régimen instintívoro, el cual se basaba en confiar que la sabiduría del cuerpo podía elegir los alimentos cuyas propiedades minerales y vitamínicas requería.
EL objetivo del método Quinton es buscar el equilibrio entre nutrición y eliminación de tóxicos o deshechos. El agua de mar o “plasma marino” contiene una rica cantidad de nutrientes que son de gran asimilación o biodisponibilidad y favorece el equilibrio electrolítico. De este modo las células pueden alimentarse de manera adecuada y eliminar eficientemente las toxinas.
Ha sido un método muy efectivo en enfermedades como diarreas (causa de muchas muertes infantiles en todo el mundo), fiebres tifoideas, edemas, cáncer, tumores, alergias, cirrosis, etc. Incluso puede ser utilizado para ayudar en los problemas que se pueden presentar en un embarazo. Un tratamiento prenatal con suero marino beneficiaría mucho a la mamá y al niño.
Desafortunadamente y a pesar del éxito y la evidencia de casos clínicos que prosperaron con la aplicación del método Quinton, cuando el científico falleció su método comenzó a caer en el olvido, especialmente con el boom de los antibióticos y los medicamentos modernos. Muchos incrédulos comenzaron a argumentar que las inyecciones de suero marino eran una vieja terapia superada por los nuevos medicamentos.
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