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La base de la oligoterapia consiste en el empleo y uso correcto de los oligoelementos, un mineral que se encuentra en unas muy bajas concentraciones, pero aun en sus bajas proporciones es fundamental para que nuestro cuerpo asuma de manera correcta unas reacciones metabólicas optimas, realizar intercambios biológicos, fortalecer procesos catalíticos y regular los sistemas biológicos del cuerpo, además de permitir que la salud se compense y conserve un equilibrio adecuado.. Esto se logra haciendo que las enzimas encargadas del metabolismo del cuerpo se catalicen.
Los oligoelementos más comunes son:
• Aluminio: para el sistema nervioso • Azufre: regulador de las propiedades alérgicas • Bismuto: se usa para tratar la amigdalitis y faringitis • Calcio: para formación de huesos y dientes, además de coagular la sangre • Cobalto: Es un elemento antiespasmódico ( contra los dolores de tipo cólico) y muy utilizado en ciertos casos de migrañas. En asociación con el magnesio se utiliza en los problemas circulatorios y la hipertensión. En asociación con el zinc y el níquel, se utiliza en los problemas hepato-pancréaticos como la diabetes. • Cromo: Este elemento activa el metabolismo de la grasas, ayuda a disminuir las tasas de colesterol en la sangre. • Cobre: Es un elemento antiinflamatorio muy utilizado en el reumatismo, también facilita la absorción del hierro y se puede utilizar en ciertos casos de anemias. • Fluor: para regular el calcio en los huesos y el esmalte dental. • Hierro: Forma parte de la hemoglobina que interviene en el transporte del oxigeno por los glóbulos rojos en la sangre. • Litio: para tratar estados sicosomáticos • Magnesio: espasmos, nervios y ansiedades • Molibdeno: necesario para desarrollar ADN • Níquel: para enfermedades hepáticas, del hígado y el páncreas • Sodio: regula la proporción de agua en el cuerpo • Yodo: necesaria para el adecuado funcionamiento de la glándula tiroides • Zinc: indispensable para el crecimiento y cicatrización de la piel
Sin oligoelementos, seriamos mucho mas vulnerables a las infecciones y ataques de virus y bacterias, pues estos oligoelementos refuerzan en gran medida las defensas del organismo y le permiten ser mas resistente a algunas enfermedades, en su mayoría, de tipo alérgico. Cuando el metabolismo se altera, cada organismo tiene una reacción particular, y la carencia de estos oligoelementos no refleja siempre los mismos síntomas en todas las personas, pero en gran medida si se asemeja a la facilidad de adaptación, es decir, de mantenerse sano, de adaptarse al ambiente donde vive, tender a sufrir una enfermedad en particular. En cierta medida, la dieta o régimen alimenticio, a pesar de ser tan diverso en las personas, los oligoelementos se presentan en casi todos los alimentos, sin embargo, algunas personas son mas propensas a sufrir por carencia de oligoelementos, originando anomalías metabólicas, que se manifiestan en evidentes déficit enzimáticos.
La oligoterapia se encarga de este déficit, tanto para prevenirlo como para tratarlo, pues aportando el oligoelemento catalizador que corresponde, se recupera el equilibrio, y la salud se mejora. Si no utilizamos la oligoterapia bien sea por vía convencional como la alimentación, o por tratamiento medico, podría arriesgarse a entrar a un estado que se identifica según dos fases: la primera, que consiste en una lesión irreversible en la cual, aunque administre oligoelementos, ya estos pierden efectos y se convierten en elementos poco eficaces, siendo únicamente un elemento coadyuvante en otras terapias diferentes y mas fuertes. Solamente su medico personal o terapeuta puede indicarle que proceso es el mas adecuado a seguir, puesto que a pesar de que parezca fácil, comprensible y seguro, usted pone en riesgo su salud si administra oligoelementos sin precaución, no solo porque quizá pueda excederse o privarse en el consumo, sino porque ciertos oligoelementos, si no son administrados en una cantidad exacta y precisamente medida, pueden convertirse en veneno. Por ejemplo, el uso irracional del potasio puede acelerar su ritmo cardiaco y producirle infartos o enfermedades coronarias, axial como el bismuto, el cual puede tornarse en un veneno si no lo consume con mesura.
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