Se cree que la acumulación de ácido láctico en la sangre, liberado a partir del metabolismo de los músculos, es el responsable de la sensación de inflamación y fatiga que acompañan al ejercicio físico intenso.
Algunos atletas llevan a cabo una técnica denominada carga de bicarbonato mediante la ingesta de grandes cantidades de bicarbonato sódico (NaHCO3) para contrarrestar los efectos de la acumulación de ácido láctico. Tal teoría se basa en que el NaHCO3 al ser una sustancia básica, tampona el ácido láctico, con lo que evitaría la fatiga. (Un tampón es una sustancia que evita cambios drásticos en el pH de una solución al añadir un ácido o una base).
Por desgracia, la excesiva ingesta de bicarbonato y la diarrea que suele producir pueden desencadenar desequilibrios hídricos y electrolíticos. El abuso a largo plazo del NaHCO3 puede desembocar en alcalosis metabólica, que produce efectos desastrosos.
El tratamiento de la alcalosis metabólica (que puede ser desencadenada también por vómitos intensos) incluye la administración intravenosa de soluciones ricas en cloro, como el salino fisiológico (0,9% de NaCl en agua). Los iones de cloro de esta solución sustituyen a los iones de bicarbonato y evitan el exceso del mismo, causante del desequilibrio.