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Para muchas personas no es fácil comenzar una dieta y mucho menos mantenerla, otras por su parte se embarcan en iniciarla y llevarla a cabo, pero cometiendo una serie de errores en la alimentación que, a largo o mediano plazo pueden tener serias consecuencias.
El primer error es iniciar una dieta bajo presión, ya sea propia, del entorno o por los estándares estéticos que impone la sociedad. No es para nada recomendable que una persona con la estima o el ánimo bajo inicie una dieta, pues el ansia de resultados inmediatos puede desencadenar en una serie de desórdenes alimenticios que perjudiquen seriamente su salud.
Otro error considerable es la falta de asesoría profesional. Es necesario que sea un especialista quien determine el tratamiento nutricional adecuado para seguir. No es recomendable elegir una dieta al azar, pues las dietas que se publican en las revistas no están adaptadas a cada organismo.
Por otro lado, la asesoría de un especialista es aun más necesaria, si existe sobrepeso antes de iniciar la dieta, para poder determinar sus causas y posibles soluciones.
Otra de las equivocaciones es embarcarse en supuestas dietas “milagrosas” que ayuden a perder peso de manera rápida y sin demasiado esfuerzo. A la larga lo que logran estas dietas es bajar de peso con la pérdida de agua y esto a su vez genera en el cuerpo mecanismos para volver al peso inicial. Es lo que se conoce como el efecto yo-yo: bajar y subir de peso constantemente, algo que finalmente tiene serias incidencias sobre la salud.
Otra de las malas prácticas al iniciar una dieta, es el saltarse comidas de obligado cumplimiento como el desayuno, con la creencia que esto ayuda a adelgazar efectivamente. Nada más falso, pues el desayuno es la comida más importante del día, porque brinda energías, ayuda a atenuar el hambre y a controlar mejor la ingestión de alimentos a lo largo del día. El ayuno repetido pone en riesgo la salud porque produce deshidratación, descenso brusco de la presión arterial y pérdida de masa muscular, entre otros problemas. Otro factor es el comer a deshoras e ingerir alimentos que no sacian. Una persona que picotea no debería hacer dieta porque en vez de obtener resultados puede incrementar esta práctica.
Por su parte la ingesta abundante de productos light pueden ayudar a subir de peso y el abuso de laxantes y diuréticos para adelgazar pueden llevar a que el organismo no asimile los nutrientes necesarios para su buen funcionamiento.
Una buena dieta debe tener variedad de alimentos, para que aporte los nutrientes necesarios y para que la persona no se aburra de estar comiendo siempre lo mismo. De igual forma es muy importante controlar lo qué se come, pues las pequeñas o grandes diferencias en la ingesta tienen consecuencias en nuestro peso. Sin embargo esto no quiere decir que la dieta deba ser inflexible; si bien es cierto que ninguna dieta servirá si come todos los días alimentos con muchas calorías, no hay razón para no darse un gusto de vez en cuando, lo importante es medir la frecuencia con que se come y el tamaño de las porciones.
Para que la dieta tenga éxito debe haber armonía en la en calidad y cantidad de la alimentación. Es importante implementar conductas saludables y hábitos adecuados en la dieta que se escoja, no sólo para perder peso, sino también para mejorar la salud y calidad de vida.
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