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Durante varios años el Bulli ha sido elegido el mejor restaurante del mundo y en la actualidad su propietario Ferrán Adrià eleva mucho más tal distinción ya que es considerado el maestro de la cocina mundial.
El Bulli se encuentra ubicado en la Cala Montjoi al noreste de España a solo 2 kilómetros de Barcelona. Su nombre se debe a los perros bulldog que tenían sus primeros propietarios Hans Schilling y Marketta Schilling quienes lo crearon en el año 1962.
La originalidad, la creatividad y la singularidad caracterizan este exclusivo restaurante que hoy en día exporta sus platos a cientos de lugares en el mundo. No en vano, el Bulli es reconocido mundialmente por su calidad y por la innovación en toda su cocina y se ha hecho acreedor de importantes distinciones como: Primer Premio Internacional Reyno de Navarra de Gastronomía, Premio Nacional de Hostelería, III Premio Diálogo a la Amistad Hispano-Francesa, Premio Ciudad de Barcelona, Premio Don Quijote y Premio Protagonistas en la categoría de Gastronomía, entre otros.
Adicionalmente, El Bulli ha aparecido como portada en importantes publicaciones como el magazine El País Semanal, el magazine del periódico The New York Times y el dominical del diario Le Monde, entre otros.
Por el Bulli han pasado importantes cocineros como Jean-Louis Neichel, Christian Lutaud, J. Paul Vinay, Xavier Sagristà, Marc Cuspinera y los actuales Juli Soler y Ferran Adrià. El primero copropietario y el segundo actual propietario.
La filosofía del Bulli también involucra lo social y lo cultural con el fin de promocionar una alimentación sana basada en estudios y análisis científicos que influencie todos los procesos alimentarios y la gastronomía del lugar.
Algunos de los principios básicos del Bulli y con los cuales se deben identificar todos sus integrantes son:
1. En el Bulli se percibe la cocina como un lenguaje, una cultura y toda una mezcla de armonía, alegría, pasión y en general sensaciones que atraviesan todos los sentidos del ser humano. 2. Es prioridad el conocimiento de los productos y su elaboración. Así como la calidad en el manejo y manipulación de los alimentos. 3. Sin importar que precio tenga un producto, su valor gastronómico siempre será igual. Ninguno tiene mayor importancia que el otro, todos están en el mismo nivel. 4. Buscar siempre la conservación del sabor original de los productos, teniendo en cuenta que en ocasiones es necesario emplear o realizar algunas modificaciones. 5. Los cocineros deben tener claro que la cocina tanto tradicional como la moderna es algo que deben dominar y tener presente en todo momento para la total satisfacción de los clientes. 6. Estar abiertos a la implementación de nuevas tecnologías con el fin de estar a la vanguardia y ofrecerles a los clientes un óptimo nivel de calidad. 7. Se entiende como goce culinario la utilización de todos los sentidos al momento de percibir los alimentos. Tocarlos, verlos, olerlos y consumirlos debe ser todo un proceso que genere placer y satisfacción. 8. La investigación y adquisición de nuevos conocimientos son prioridad en el quehacer del cocinero.
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