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Al futbolista argentino Lionel Andrés Messi se le conoce cariñosamente como “la pulga” por su baja estatura, sin embargo en la cancha Leo está muy lejos de ser una pulguita, sino que es más bien un toro que se roba los aplausos y elogios del público en cada partido.
Leo nació el 24 de junio de 1987 en Rosario, Argentina. Desde la dulce edad de cuatro años mostró su gusto y talento para el fútbol. Comenzó jugando en un club de su pueblo natal: el Grandoli. Allí superó a muchos chiquilines y a tan corta edad demostró que había nacido con un talento especial para el fútbol.
Posteriormente Leo comenzó a jugar en las inferiores del conocido onceno argentino Newell's Old Boys de Rosario. Parecía que el sueño de Leo iba por buen camino, sin embargo a la edad de 13 años se le descubrió una deficiencia hormonal que afectaba su estatura y peso y el club no estaba dispuesto a pagar el tratamiento.
Pero esto no fue un motivo para que Messi dejara de luchar por su sueño, además el destino le tenía reservado algo mucho mejor. El club catalán FC Barcelona reclutó al pequeño Leo. Sólo bastó una prueba con pelota para que el club se hiciera cargo (sin demoras ni excusas) del tratamiento de Lionel, pues comprendieron que estaban frente a una verdadera joya del balompié.
De ahí en más, con el innato talento del joven futbolista, todo fue un cúmulo de éxitos y satisfacciones personales.
Messy comenzó jugando en las divisiones inferiores del Barcelona. Allí comenzó a deslumbrar con su talento y marcó varios goles, hecho que le significó su ascenso a la liga de profesionales.
Su debut con la primera división del Barcelona fue durante un partido amistoso con el FC Porto, pero al año siguiente debutó en un partido oficial que se jugó con el RCD Espanyol.
En esta temporada Leo tuvo la oportunidad de jugar nueve partidos y marcó su primer gol en la Liga de Campeones de la UEFA durante un partido disputado con el Albacete. Con ese encuentro Leo generó una nueva marca en el club siendo el jugador mas joven en convertir un gol a la edad de 17 años. Demostró estar a la altura de los grandes jugadores y estrellas del equipo.
Messi tenía un sueño pendiente y era jugar para la selección de su patria. Su anhelo se cumplió en el 2005 cuando vistió la camisa albiceleste en el Mundial Sub 20 de Holanda. Allí brilló con naturalidad y se convirtió en la figura del equipo con el cual salió campeón y recibió además el Balón y la Bota de Oro.
También llegó a debutar con la Selección de mayores. Fue parte del equipo Sub 23 que brilló en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Allí, el joven santafesino, con dos goles en el certamen, se colgó el Oro en el cuello.
Ver a Leo en la cancha es deleitarse con una poesía, toma el balón, arranca a puro vértigo, gambetea, marca y se gana todos los aplausos. Es realmente el más emocionante de los futbolistas, y con tan solo 21 años es un prodigio llamado a ser el mejor jugador del futbol en el mundo. El futuro de Leo no tiene límites, o tal vez, su único límite sean las estrellas.
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