Los
parches de testosterona consisten en un reservorio central con el principio activo (
testosterona) disuelto en un gel que suele tener base alcohólica y está rodeado con un
parche autoadhesivo. Es un sistema de administración trasndérmica que se libera a través de la piel durante 24 horas y luego debe ser reemplazado por otro parche. Las zonas de aplicación deben variarse periódicamente. Podemos encontrarlos en farmacias y es necesaria receta médica.
Como la
testosterona es un esteroide anabólico se puede utilizar para aumentar la masa muscular (hipertrofia muscular) sin aumentar el porcentaje de grasa subcutánea. También aumenta la retención de agua y la síntesis de fluidos, así como el desarrollo óseo.
Los
niveles de testosterona en sangre disminuyen con la edad, por lo que la administración de la misma a través de parches produce un efecto antienvejecimiento en hombres adultos mayores de 60 años que se refleja en una menor pérdida de músculo esquelético y en una menor proporción de grasa abdominal en relación a la musculatura que en aquellos hombres no tratados, según un estudio publicado en el
Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism (2008).
Pero los
parches de testosterona tienen otros usos en el campo deportivo. La ventaja de los parches respecto a otras formas de administración reside en que se aplican en cualquier parte de la piel de nuestro cuerpo con excepción del escroto y aquellas zonas en las que los huesos se encuentren muy cerca de la piel o que vayan a encontrarse presionados puesto que repercute en la correcta dosificación del parche.
Aunque el uso de los parches puede lograr la hipertrofia muscular debe tenerse en cuenta que debe combinarse con un entrenamiento específico a su edad y estado físico, un descanso que permita el crecimiento y la recuperación del músculo y una
dieta equilibrada, con un porcentaje proteínico y calórico adecuado a las necesidades del deportista.
La
metabolización de la testosterona, una vez que ha hecho el efecto deseado, corre a cargo del hígado que la transforma en estradiol y
dihidrotestosterona. El estradiol es una hormona femenina que puede dar lugar a efectos secundarios no deseados como la ginecomastia (crecimiento de las mamas) o el aumento del tamaño de la próstata. Además de esto, la testosterona puede interaccionar con otros medicamentos como los anticoagulantes orales y antidiabéticos. Está totalmente contraindicado su uso en menores de 15 años y mujeres embarazadas o con posibilidad de concebir en meses próximos.
Tanto si se tiene alguna dolencia previa como si no cuando se vayan a emplear
suplementos de testosterona se debe de seguir siempre un control médico que determinará tanto la dosis adecuada según su edad y estado físico como la duración del tratamiento.
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