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La gelatina es un alimento natural y sano, de origen animal que ofrece múltiples opciones de consumo. Además tiene muchísimas ventajas para el organismo.
En sí la gelatina es una proteína pura extraída de la piel y los huesos de los cerdos y bueyes. Dicha extracción constituye un elaborado proceso industrial.
La composición de la gelatina es: 84-90% de proteína, 1-2% de sales minerales y el resto es agua. No contienen ni conservantes ni aditivos y está libre de colesterol y de purinas.
En su estado original es casi incolora, pero suele comercializarse con colorantes y potenciadores de sabor. En el mercado es posible encontrarlas en diferentes sabores como fresa, naranja, manzana, limón, entre otros.
La gelatina es una fuente de proteínas complementarias para el organismo. Dichas proteínas están formadas por aminoácidos. Diez de ellos no los puede generar el cuerpo por sí mismo y, por lo tanto, sólo se pueden obtener de la alimentación: son los llamados aminoácidos esenciales. Nueve de ellos los suministra la gelatina, entre los que se encuentra la prolina y la hidroxiprolina, que ayudan a formar y regenerar el tejido muscular, y la glicina, cuya carencia se traduce en dolores de huesos y articulaciones, uñas quebradizas, piel deteriorada o pelo frágil. En total la gelatina aporta 18 aminoácidos diferentes.
Es por esto que los expertos recomiendan la ingesta de 10 gramos de gelatina diarios, además porque las proteínas que aporta están libres de colesterol, azúcar o grasa.
Este último aspecto también convierte a la gelatina en un postre muy ligero y lleno de sabor que ayuda a mantener el peso, y se puede incluir como parte de una dieta más sana y equilibrada.
La gelatina también contiene colágeno, la sustancia que forma los huesos, tendones, cartílagos y ligamentos. Dado que esta sustancia se va perdiendo con la edad, el consumo de gelatina supone un gran aporte de la misma, lo que se ayuda a mantener en buen estado las articulaciones y a prevenir lesiones como esguinces, desgarros, tendinitis, entre otros.
Esto es porque la gelatina contiene efectos preventivos y regenerativos sobre el aparato locomotor, principalmente sobre huesos, cartílagos y ligamentos. Dicen que bastan 10 gramos de gelatina cada día para ayudar a reconstruir el cartílago y los huesos y aumentar la velocidad de regeneración articular.
Incluso, se ha visto que el consumo regular de gelatina puede mejorar los síntomas de enfermedades osteoarticulares, como la artrosis o la osteoporosis.
Además tiene efectos cosméticos, pues su contenido de colágeno, mejora la hidratación de la piel. Su consumo se recomienda especialmente a mujeres embarazadas, niños y deportistas.
La gelatina puede venir en muchas presentaciones y ofrece múltiples opciones gastronómicas: Mousses, pasteles, flanes, helados, terrinas... dulces o salados. Efectivamente, la gelatina no sólo sirve para hacer flanes con sabor a fresa o limón, también permite elaborar platos salados para dar un aire nuevo a las verduras, el foie, el pescado, los embutidos, entre otros.
En la industria alimentaria está presente en decenas de productos: yogures, margarinas, cremas, caramelos, quesos, embutidos. Sirve para dar textura, como gelificante, aclarante y estabilizante, e incluso para reducir la cantidad de sal de ciertos alimentos. También es utilizada en la industria farmacéutica para recubrir y proteger los alimentos.
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