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Es muy importante la correcta rehidratación mientras se practica ejercicio para así poder tener un mejor rendimiento y eficacia en el entrenamiento y además ayudar a nuestro cuerpo a recuperar la energía y minerales que también han sido perdidos. De ahí la importancia de conocer la composición óptima que requiere el líquido que usamos para hidratarnos, lo mejor sería suministrarnos de suficientes carbohidratos para mantener la glucosa que la sangre necesita, aportar agua y electrolitos para prevenir el desequilibrio de líquidos, no causar malestar gastrointestinal, ya que cuando se suda mucho no es suficiente con beber agua, es preciso tomar otras bebidas o alimentos que repongan las sales minerales perdidas. Por ello surgen las bebidas isotónicas , son preparados comerciales basados en jugos de frutas, con cantidades controladas de minerales, que favorecen la absorción del agua.
Su máximo efecto se logra en esfuerzos intensos, intermitentes y de duración menor a una hora, aunque si contienen carbohidratos son igual de efectivos en esfuerzos más cortos. En muchas ocasiones el organismo se ve forzado a transpirar gran cantidad de sudor para rebajar su temperatura interna y poder seguir realizando el esfuerzo, y por lo tanto a perder grandes cantidades de agua, y sobretodo de sales minerales, sodio, potasio, cloro, magnesio y cinc que son esenciales para nuestro organismo. Cuando, en efecto, el organismo ha perdido los líquidos bajo forma de sudor (lo que es bastante frecuente cuando se practica una actividad física prolongada en ambientes cálidos o cálidos-húmedos) se puede sufrir una bajada de la eficiencia, sobre todo en quien no está acostumbrado a realizar deporte sudando.
El sudor tiene aspectos positivos, por el hecho de que es un medio para agilizar el mantenimiento de las temperaturas corpóreas aptas a la práctica de la actividad física. Si la sudoración ha sido abundante (debe pensarse que, en determinadas condiciones, se pueden perder incluso 50 gramos de sudor por cada minuto) emergen, también, aspectos negativos: no se verifica solamente la pérdida de grandes cantidades de agua (o sea, la deshidratación), sino también de sales minerales.
La deshidratación impide al organismo de tener un buen rendimiento; la pérdida de sales puede ocasionar otros problemas, a comenzar de los calambres musculares. Cuando se suda poco, se puede beber solamente agua. Pero si se ha sudado copiosamente y si se repite frecuentemente (por ejemplo para quien realiza entrenamientos todos los días en ambientes cálidos) entonces es buena norma recurrir a las bebidas específicas para los atletas, aquellas que contienen sales minerales y sustancias energéticas.
Las bebidas a tomar durante el esfuerzo (o inmediatamente antes del mismo) deben tener el mínimo tiempo de permanencia en el estómago y deben hacer que, a nivel del intestino, la absorción del agua sea lo más rápida posible. Tales bebidas son aquellas llamadas hipotónicas (se debe leer sobre la etiqueta si se usa una bebida ya preparada). En este caso el contenido de calorías debe ser bajo. Entre las sales, es oportuno que además de la presencia de sodio y cloro, tenga las de potasio y magnesio.
La bebida a tomar después del esfuerzo , en cambio, puede ser isotónica o hipertónica , o sea, puede contener una cantidad más abundante de carbohidratos además de las sales antes mencionadas. En cuanto a la sed , debe tenerse presente que, especialmente cuando se realiza una actividad física que compromete mucho desde el punto de vista psicológico (por ejemplo una competición o un entrenamiento fuerte), la sed puede pasar inadvertida y se puede llegar a un grado elevado de deshidratación y a una reducción de la eficiencia.
Por esta razón, quien practica deporte de la duración de diversas decenas de minutos en ambiente que determina una abundante sudoración (elevados valores de temperatura del aire y de humedad, y eventualmente notables irradiaciones solares) debe acostumbrarse a beber con regularidad incluso antes de advertir la sed. El peso perdido con la sudoración va dado por agua y sales minerales, no de grasa. Si no se reemplazan los líquidos perdidos con el ejercicio os sentiréis débiles y deshidratados.
Por lo tanto, hay que beber agua o integradores antes, durante y después del entrenamiento, antes de que llegue el estímulo de la sed.
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