La
conducción zen se identifica específicamente por un sentido interior y espiritual en donde la consigna máxima es el adecuado manejo de las emociones y de todos esos comportamientos internos que identifican nuestras acciones ya sean sentimientos, dolores, alegrías, ansiedades y cualquier tipo de
comportamiento emocional.
Pero básicamente la conducción zen es el
manejo ideal de las emociones cuando nos encontramos frente al volante de un vehículo, una situación en la que muchas personas pueden llegar a perder la cabeza por intolerancia frente a los demás conductores. Por lo cual aquí se habla de un manejo o
conducción responsable en donde la tolerancia sea el primer importante valor a tener en cuenta y a cultivar poco a poco para no ir a cometer graves delitos en una vía y aceptar de forma agradable las imprudencias de los demás cuando están al volante.
Esta
forma de conducir es importantísima a la hora de prevenir accidentes pero depende claramente de la actitud de los conductores, el hecho que conozcan este concepto ya es el primer paso para sembrar conciencia en ellos a la hora de transitar en sus vehículos por las diferentes calles y vías de la ciudad o de una zona rural en particular.
Los
conceptos de la conducción zen vienen muy bien estructurados en la filosofía oriental que ayuda a controlar el estrés y las malas vibraciones. Esta técnica fue implementada en sus inicios por los pilotos de combate estadounidenses quienes se ven sometidos a fuertes elementos de presión y estrés, así mismo la técnica ha sido muy usada por deportistas de primer nivel con el mismo objetivo, eliminar los factores que causan gran tensión y estrés antes de enfrentar alguna competición de gran relevancia e importancia.
Importantes estudios que han dado la pauta para establecer el concepto de conducción zen aseguran que en por lo menos 3 de 4 accidentes ocurridos en las vías del planeta entero se ven causados por el mal manejo de las emociones y en sí por la agresividad de los conductores, en este caso se deduce que las personas que toman el volante de un vehículo con una actitud optimista y positiva tienen menor riesgo de sufrir un accidente que quienes manejan con una actitud totalmente negativa.
En este aspecto para controlar las emociones basadas en esta
filosofía oriental del zen es importante poner en práctica varios puntos como una correcta respiración, estar tranquilo tanto física como psicológicamente, tratar de sonreír lo más que se pueda sin prestarle atención a los errores al volante de los demás, tratar de acudir a la música para bajar los niveles de agresividad pues esta es un excelente elemento para eliminar rabias y mal genios.
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