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Como en muchas otras disciplinas, en las competiciones deportivas es muy importante tener en cuenta que, sin importar las circunstancias, la fuerza mental y el estar centrado físicamente son dos actitudes fundamentales para lograr el éxito en dicha competición. Ambas actitudes se traducen en fuerza, serenidad y destreza.
Es que la mente juega un papel fundamental para el deportista, pues si no la controla adecuadamente puede volverse un arma de doble filo. Puede ayudar a sobrellevar los retos durante la competencia como el estrés y la presión externa, pero también puede ser una barrera que opaca el desempeño físico cuando hay dificultad de concentración, poca confianza e incapacidad para reponerse de los errores en la competición.
En este sentido la fuerza mental es fundamental para lograr la constancia y la capacidad de vencer las adversidades (internas y externas) como la pereza, el cansancio, el miedo, la lluvia, el calor, el frío, el aire, la intensidad, y otros muchos factores adversos que se pondrán ante una carrera, maratón, triatlón o cualquier otra competición de alta exigencia.
Uno de los estados mentales más importantes antes de una competición es la calma, ese estado de tranquilidad interior que brinda un sentido de orden y control mientras se llevan a cabo las actividades demandantes de la vida diaria.
Es importante no estresarse antes de la competición pensando en cómo saldrán las cosas ese día. Hay que tener en cuenta que el futuro es terreno fértil para las angustias y las preocupaciones.
También es muy importante la confianza para asumir los riesgos que se planteen y tratar de ahuyentar los miedos, pues estos suelen aparecer cuando no se puede contralar una situación.
Por otro lado la concentración juega un papel fundamental, pues la falta de la misma es causa de muchos fallos. Estar siempre concentrado al 100% es imposible pero hay que tratar de mantenerse concentrado aunque no sea siempre al máximo. Por otro lado, concentrarse no es sinónimo de rigidez. Se debe estar concentrado a la vez que relajado.
Siempre se debe disponer de metas, tener pensamientos positivos y nunca negativos, ya que esto influye sobre las actuaciones y el deportista se puede bloquear en sus propios miedos.
La fortaleza mental se caracteriza por la confianza en sí mismo y la capacidad para tolerar la frustración, dos temas que muchos no tienen en cuenta y que son cruciales, pues de la falta de confianza se derivan la falta de atención y la ansiedad. En efecto, entre los grandes obstáculos mentales en las competiciones está derrumbarse luego de un error o preocuparse por lo que los demás piensan de su desempeño.
En general un deportista que quiera tener éxito debe tener disciplina, perseverancia, actitud positiva, concentración, atención, confianza, tranquilidad, tolerancia al dolor, motivación y manejo del estrés.
Desafortunadamente no existe mucho entrenamiento personal para la mente del deportista antes de una competición, porque se cree que no es necesario. A veces sólo recurren al sicólogo cuando el juego está mal.
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