
Natarajasana es un práctica propia de la doctrina del Yoga, a grandes rasgos se define como un movimiento del cuerpo en donde la espalda se acomoda en una posición totalmente curva para el manejo y control de equilibrio del cuerpo. Básicamente es el hecho de levantar una de las dos piernas hacia atrás agarrándola con el mismo brazo – Pierna derecha, Brazo derecho y lo mismo con las extremidades izquierdas – creando la curva propia en la espalda y fortaleciendo el equilibrio con la pierna que queda apoyada en el suelo y con el brazo que queda libre, el cual por lo general se extiende hacia arriba generando mejor estabilidad a la posición.
Esta posición también es denominada como la postura del bailarín precisamente por la pose que adquiere la persona, así mismo es una de las asanas – posturas de los cuerpos dentro del Yoga – más básicas y esenciales de esta excelente práctica oriental. Quien se este iniciando en el Yoga debe aprender a mantener su equilibrio inicialmente con el Natarajasana, se puede decir que es una posición para principiantes pero que a lo largo de la especialización en esta doctrina se seguirá utilizando en gran medida.
Aunque los beneficios que genera este movimiento del Yoga son mucho principalmente es una posición que ayuda y fomenta la flexibilidad en las extremidades superiores sobretodo en la parte de los hombros, pero también ofrece bastante beneficios para la zona del pecho y el corazón, se dice que está técnica contribuye a la apertura de este órgano generando un mejor funcionamiento interno en los movimientos propios del mismo. Al mismo tiempo el Natarajasana es un buen método de calistenia o calentamiento ya que estira y fortalece los músculos en todas las extremidades y en a lo largo de toda la espalda, previniendo alguna luxación y alguna contracción extraña en los ligamentos propios de estas zonas del cuerpo humano.
Es de anotar que esta práctica es fundamental para el desarrollo de la concentración, el simple hecho de basarse en el equilibrio hace que la persona que la practica se concentre plenamente en los movimientos que debe realizar y en las posiciones que debe conservar, por lo cual el resultado que se va a generar en la persona es un absoluto y pleno equilibrio entre la mente y el cuerpo para posteriormente generar tranquilidad y paz interior del practicante.
Los pasos a seguir para aplicar esta postura o asana son los siguientes: Inicialmente es recomendado estar de pie juntando ambas piernas, luego estar sumamente concentrado en un punto en el horizonte, de ahí se debe generar un poco de tensión muscular en la zona abdominal para hacer el movimiento de tirar el pie derecho o izquierdo – según sea el caso o la persona – hacia la cabeza mientras que las extremidades libres deben generar la tensión en el cuerpo, el brazo libre extendido completamente y la pierna libre generando el sostén para que el cuerpo no pierda el equilibrio. Luego de hacer este ejercicio con un lado del cuerpo es recomendable pasar inmediatamente a repetirlo pero con las extremidades que no hicieron el arco inicialmente.