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Las estadísticas indican que una de cada cinco mujeres sufre de endometriosis, una enfermedad que afecta la vida sexual, familiar y laboral de quienes la padecen. Se dice también que la endometriosis es una enfermedad más común que el cáncer y el sida y que es la primera causa de infertilidad en mujeres jóvenes, debido a que la inflamación dentro del abdomen impide la unión entre el ovulo y el espermatozoide. Otro factor que impide el embarazo son las adherencias pélvicas que obstaculizan el movimiento de las trompas y la presencia de la endometriosis dentro de los ovarios que evita la normal ovulación y fabricación de las hormonas sexuales.
La endometriosis puede afectar a cualquier mujer en edad reproductiva, desde el momento en que empiece a menstruar hasta la menopausia, e incluso puede continuar después de ésta. Es una enfermedad que no distingue cultura, raza ni edad.
Esta enfermedad es el resultante de algo llamado flujo menstrual retrógrado, lo que se traduce en una acumulación del tejido que debe ser expulsado cada mes durante la menstruación. Las mujeres que sufren de endometriosis desarrollan tejido fuera del útero, en el interior de la pelvis o dentro de la cavidad abdominal. Al estar por fuera de su lugar, este tejido produce la inflamación de los tejidos lo que a su vez produce tejidos cicatrizantes que se convierten en lesiones o crecimiento, que son los que causan que durante la menstruación se presente dolor pélvico y abdominal, siendo éste último más fuerte y frecuente.
No se conoce un origen específico de la enfermedad. Puede ser la resultante de varios factores, una de ellas la no eliminación adecuada del flujo menstrual por parte del sistema inmunológico. Los investigadores señalan que también puede haber factores genéticos que propicien su desarrollo en algunas mujeres. También se investiga si el estrógeno promueve el crecimiento de la endometriosis o si algunos factores ambientales causan la enfermedad.
No todas las mujeres que tienen la enfermedad padecen dolor a pesar de tener áreas grandes de endometriosis y sin cicatrización, incluso hay mujeres que no se enteran que tienen la enfermedad hasta que presentan dificultades en su fertilidad. Por tal razón los síntomas varían de una mujer a otra.
Sin embargo si se puede hablar de síntomas comunes tales como el dolor abdominal, que es el más agudo y frecuente; también se presentan dolores pélvicos y a nivel inferior de la espalda. De igual forma se pueden presentar dolores durante o después de la relación sexual. Además, las mujeres con un diagnóstico de endometriosis pueden tener síntomas gastrointestinales.
La forma más efectiva de saber si se tiene endometriosis es a través de una laparoscopia, un procedimiento quirúrgico en el abdomen, por el cual se introduce un instrumento que permite mirar los órganos reproductivos, los intestinos y otras áreas para ver si hay presencia de endometriosis. Cuando se determina la existencia de endometriosis se pueden estableces tratamientos para el dolor y la infertilidad, y estos pueden ser hormonales o quirúrgicos.
Actualmente no se puede hablar de una cura definitiva para la endometriosis, pero es importante detectar la enfermedad para tratar el dolor y la posible infertilidad.
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