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Las judías verdes pertenecen a la familia de las leguminosas, que incluye plantas herbáceas y leñosas repartidas por regiones tropicales, subtropicales y templadas de todo el mundo.
Las judías verdes son las legumbres de la planta de la judía (Phaseolus ssp) que se recogen tiernas para comer. Esto permite que tanto la vaina como la semilla que forman el fruto se puedan comer completamente.
Como alimento, las judías verdes tienen un aporte calórico muy bajo: presentan menos de 30 calorías por cada 100 gramos y una porción de agua del 90%. Este bajo contenido calórico se debe a la presencia de hidratos de carbono, como el almidón, que se encuentran concentrado en sus semillas, así como a la presencia de una pequeña cantidad de proteínas.
Cabe decir que las judías verdes son una de las verduras más pobres en sodio debido a que son muy sensibles a la concentración de sal del suelo.
También son una buena fuente de fibra y minerales como el calcio y el potasio. Éste último es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Igualmente actúa en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
Al ser ricas en potasio y pobres en sodio, las judías se caracterizan por tener efectos diuréticos y depurativos. Esto es altamente favorable en la eliminación del exceso de líquidos del organismo.
Cabe recordar que la acumulación de líquidos en el organismo genera hinchazón de los dedos de las manos, los tobillos, los pies y las piernas. Además la retención de líquidos influye de forma negativa sobre las dietas, ya que la persona puede estar haciendo un esfuerzo para perder peso siguiendo estrictamente una dieta y no ver resultados, porque en función de la cantidad de líquidos retenidos puede que no consiga reducir peso y volumen.
Es por esto que la retención de líquidos es una de las primeras causas de obesidad. Además, si no se eliminan las sustancias nocivas a través de la orina el cuerpo acumula suciedad y pueden surgir algunas enfermedades, entre ellas la hipertensión. El consumo de las judías verdes ayuda con el aumento de la producción de orina, lo que a su vez ayuda a que se eliminen, además de líquidos, sustancias de desecho disueltas en ella como ácido úrico, urea, etc. Además, su alto contenido en potasio y la presencia del aminoácido arginina, hacen que estas verduras también sean beneficiosas en caso de patologías de las vías urinarias, como cistitis y uretritis, además de la mencionada litiasis o cálculo renal.
También son beneficiosas en caso de hipertensión, hiperuricemia, gota y oliguria.
Hay que recordar que este alimento contiene oxalatos, por lo que hay que ser muy prudentes con su ingesta con artríticos o gotosos. De resto, excepto en estos casos concretos, las judías pueden comerse en abundancia. Con poco más de 40 calorías por cada 100 g, un buen plato de judías verdes pueden ayudar perfectamente en las dietas para adelgazar, para controlar la celulitis, la hipertensión, disminuir la presión arterial y por supuesto, evitar la retención de líquidos.
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