
Es reconocida como la “Hormona del Amor” y es la encarga de generar todos esos impulsos sexuales y sentimentales que se crean en una persona promedio. De igual manera es la hormona que se encarga de dictar y regular todos los comportamientos de carácter familiar que se generan en nosotros, es la que rige de manera clara el sentido que cualquier persona le da al ser padre o madre, gracias a esta hormona presentan comportamientos típicos de la madre, como la lactancia o el parto.
Como esta hormona se ve mucho más presentes en momentos determinantes de la vida como lo es en el parto, es claro decir que su presencia se nota en mayor medida en el sexo femenino, pues las funciones naturales distintivas entre hombre y mujer funcionan mucho mejor gracias a la presencia de este componente biológico. La producción de leche materna es un resultado activo de la de la estimulación de esta hormona a diferentes fibras musculares en la mujer, lo que conllevará prácticamente al resultado de producir un alimento preciso para el desarrollo de un neo nato.
Este proceso de producción de leche materna depende claramente de la reacción celular, molecular y hormonal dada en la mujer a partir del parto. En este preciso estadio se genera una fuerte alza en los
niveles de Oxitocina, por lo cual se van estimulando otras zonas del organismo femenino absolutamente necesarios para la crianza y desarrollo del ser recién nacido.
Pero no sólo
la Oxitocina es una hormona presente en mujeres y en momento como el parto y la lactancia. Este componente químico orgánico también hace su presentación o se explota en el momento del órgano mientras se está disfrutando de una placida relación sexual. La mejor reacción en este instante en la persona que experimenta este agradable momento es la generación de un muy grato sentimiento de paz y tranquilidad que se expresa con acciones o palabras de ternura, un momento propicio para demostrar el amor que se siente por alguien.
Exactamente es la Oxitocina la que hace que fluyan estos sentimientos de amor, por eso muchos deducen que el amor, un sentimiento tan preciado y ambicionado por los hombres, no es más que una grandiosa reacción química en la cual se aumentan los niveles y cantidades de Oxitocina presente en el organismo, sin diferenciar en ningún momento entre mujeres y hombres.
Esta reacción química nace desde el hipotálamo, desde esta lugar se disemina la
hormona de la Oxitocina contaminando todo el cuerpo, ya que es una hormona que sirve como neurotransmisor, y al momento de accionarse genera esos sentimientos profundo y comportamientos tales como la excitación, el deseo, baja en el estrés, ansiedad, apetito sexual y demás, todas las características que puede llegar a presentar una persona verdaderamente enamorada.
No queda más que decir entonces que lo que siempre hemos creído como actos espontáneos e involuntarios como lo es el deseo y el amor son reacciones fríamente calculadas por nuestros organismos y por los diferentes espasmos eléctricos generados en nuestro cerebro. Pero esta significación le puede quitar de manera precisa el verdadero sentido al amor, su espontaneidad; lo que debe guardarse es el hecho que no por todas las personas presentes en nuestra vida se sienten estas reacciones por lo cual ahí es donde se rescata el ser espontaneo, el que digna enamorarse de una persona determinada…